El 19 de septiembre de 1958, por Ley provincial 16 se creó el escudo de Neuquén al adoptar un trabajo de Mario Aldo Mástice.
Neuquén se transformó en provincia por ley 14.408 del 28 de junio de 1955 y desde entonces y durante tres años, se usó el Escudo Nacional. Hasta que en 1958 y constituidas las instituciones del nuevo Estado provincial, se sanciona la ley 16. La intervención federal había llamado a concurso nacional para lograr el diseño el 25 de febrero de 1958.

El artículo 3° de la ley 16 precisaba, además, que “el Escudo original referido y descripto en los artículos 1° y 2°, quedará en custodia en esta Honorable Legislatura y fuera tenido como modelo patrón en todas las representaciones que del mismo se hagan”.
Así se conserva, en el hall de ingreso del edificio de este Poder del Estado, en calle Leloir 810 de la ciudad de Neuquén, en una vitrina construida especialmente y que data de esos mismos tiempos.
“La figura del Lanín -agrega- la más bella expresión de nuestra cordillera nevada, por la majestuosidad de su forma -milagrosamente perfecta- y por la imponencia de su cúspide bravía, representa junto con el pehuén, nuestro árbol típico- el Neuquén de la leyenda y el indio, el del arcano telúrico, el de la historia nunca aprendida”.
Mástice quiso simbolizar con “las dos manos en actitud de ofrenda, la sensación de la naturaleza que, pródiga, dispensa sus dones a esta tierra del Neuquén. Los extremos de sus dedos sostienen una diadema de dieciséis estrellas que corresponden a cada uno de los Departamentos que componen la provincia, simbolizando con esta representación, su vida, sus afanes, su indivisibilidad y su venturoso porvenir”.
Por último, “de entre sus palmas extendidas se desprende un río caudaloso, típico de montaña -como el Limay y el Neuquén- que sintetiza en su figura, el significado de impetuoso, fuerte y arrogante del vocablo araucano Neuquén, así como de la provincia que adoptó su nombre”.
“Posee un contorno dorado. Fondo celeste simulando el cielo. Sobre él se recorta imponente la estampa de un pico en color azul, nevado en gran parte de su cumbre. Por sobre ella y en el eje mismo del Escudo, emerge la figura de un Pehuén en color verde oscuro con contorno en blanco, realzando su silueta sobre el azul y el celeste”.
“Por timbre, un sol naciente, estilizado, de oro, de cinco crestas mayores y ocho menores, intercaladas de a dos entre las anteriores. Completan el ornamento exterior, en la base, dos ramos cortos y rectos, estilizados de laurel de sinople y fileteados de oro. Cada ramo formado de siete hojas, las tres superioras dentro del campo, y las tres inferiores paralelas a ellas fuera de él, y en ambos ramos, una séptima hoja sobresaliendo en el centro de cada extremo”, según el texto de la ley.