Walter Garrone habló sobre su carrera y sobre cómo es enseñarle básquet a personas con discapacidad visual y también aconsejó a los papás para que entusiasmen a sus hijos a realizar deportes.

Walter Garrone habló sobre su carrera y sobre cómo es enseñarle básquet a personas con discapacidad visual y también aconsejó a los papás para que entusiasmen a sus hijos a realizar deportes.

Es abuelo de 10 nietos y tiene 72 años, pero la pasión por el básquet adaptado la tiene intacta, como en sus comienzos. Walter Garrone es horiundo de la ciudad de Leones, provincia de Córdoba. Es Profesor y licenciado en Educación Física. Fue multicampeón con el club Atenas de Córdoba. Actualmente es el Director Nacional de Básquet Adaptado de la Confederación Argentina, que incluye a personas en silla de rueda, sordos y ciegos, que es su especialidad.
“En esta función, mi misión es crear escuelas, capacitar a docentes y entusiasmar para que el básquet adaptado crezca”, comentó Garrone desde su domicilio en Tanti, a 15 kilómetros de Carlos Paz.
El famoso entrenador se enfrentó al desafío de enseñar básquet para personas con discapacidad visual en 2009, cuando el inventor del tablero sonoro, Ricardo Molinari lo invitó. Así, organizaron un campus en Tanti durante tres días del cual participaron 70 personas.
“Para nosotros fue todo un aprendizaje bastante serio”, comentó Garrone y aclaró que si bien había poca experiencia tanto por el lado de los docentes como de los alumnos, fue una gran alegría.
Ese fue el puntapié inicial para que luego se crearan diferentes campus en todo el país y más tarde el profesor creara su propia escuela de básquet para ciegos y disminuidos visuales de la cual siente una gran satisfacción.
-¿Cuáles son las diferencias que encontrás entre enseñarle a alguien que ve y a alguien que no ve?
-“Es más sencillo enseñarle a una persona que ve. Cuando las personas ciegas llegan, primero tenemos que descubrir si conocen su cuerpo. Hay chicos que lo cuidan, pero que no lo conocen. Luego, hay que enseñarles qué significa adelante y atrás, agacharse y pararse. Incluso, tenemos que hablar con los guías que ven para usar las mismas palabras. Aunque no lo creas, hay algunas personas que no conocen esas indicaciones”. Luego utilizamos el tacto, para que las personas que nunca vieron, conozcan el aro y la red, que tiene cadenas para que haga ruido cuando ingrese la pelota”.
-¿Qué es lo más difícil para enseñarle a las personas ciegas?
-“Lo más difícil es cuando les enseñamos el lanzamiento y les decimos que hagan una parábola en el aire con la pelota, una curvatura. Como algunos no conocen como se hace, se la dibujamos en el pecho o en el brazo”-.
Si bien el reglamento del básquet para ciegos es el mismo que para el básquet común, se tuvieron que realizar algunas adaptaciones para que los jugadores logren sus objetivos:
“En el reglamento está la pelota sonora, pero para nosotros no es tan importante porque el jugador se da cuenta a dónde está la pelota por el ruido del vote y cuando atacan, se llaman por el nombre. A su vez, la defensa dice continuamente, voy”, explicó el entrenador. Y añadió: “si no dicen voy, se los sanciona, porque cometen una infracción”, dijo.
Por otro lado explicó que los cestos tienen sonido. Además cada tres jugadores tienen un guía que ve y que les brinda algunas indicaciones cuando ellos desean lanzar al cesto.
“cuando el jugador decide tirar al cesto, tiene que decir tiro. Entonces la defensa tiene que retroceder dos pasos. A partir de ahí, tiene cinco segundos para lanzar al cesto”, sostuvo. “A su vez, la cancha está a un metro de piso, a la altura de la cintura, para que el jugador sepa cuáles son los límites de la misma cuando hace contacto con ella”, expresó Garrone.
Walter Garrone fue el entrenador del mítico club Atenas que irrumpió en el país en los años 80 y se coronó campeón de la Liga Nacional en 1987, 1988 y 1990. También lo dirigió en la conquista del Sudamericano de 1993. Pero, cuando dejó su carrera como coach en la élite, se dedicó al básquet femenino, luego a ser profe de Educación Física en colegios de Córdoba, más tarde a ser Director de Deportes de Córdoba y a dirigir ENEBA (Escuela Nacional de Entrenadores en Básquetbol) hasta que afianzó su camino en el inédito desafío de enseñarles –de forma gratuita- a niños ciegos y disminuidos visuales entre 8 y 14 años.
Según el coach, la práctica del deporte es fundamental para las personas con distintas capacidades porque les ayuda a mejorar la sicomotricidad y a elevar su autoestima.
En relación a las personas ciegas destacó que el deporte les sirve mucho para mejorar la orientación en la vida.
Por último, le habló a los papás de personas con capacidades diferentes:
“No tengan miedo. Lleven a sus hijos a cualquier actividad deportiva. Al principio quédense para ver cuántos son los riesgos”, exclamó. Y concluyó: “el deporte es fundamental también para la parte social. Relacionarse con otros es muy importante”, puntualizó.