
La selección femenina debutó en el Mundial de Francia contra el poderoso equipo oriental, logrando un valiosísimo empate sin goles. No sólo fue valioso porque el rival era Japón, campeón del mundo en 2011 y sub campeón en 2015, además es bicampeón asiático. Las «gladiadoras» se plantaron bien el fondo con cuatro defensoras tomando consciencia de sus virtudes y defectos, y actuaron en consecuencia. Logrando un resultado que hizo emocionar a más de una sobre el final del partido.

La Argentina jugó un partido muy prolijo, cediendo la pelota y llevando el partido a su ritmo y achicando el margen de maniobra con cinco mediocampistas e intentando salir de contra con Jaimes. La pausa la puso Banini, de gran partido. Cada vez que la tuvo hizo descansar al elenco nacional.
El segundo tiempo fue puro nerviosismo porque el seleccionado japones empezó a ir buscar el partido y las laterales se vieron superadas en muchas oportunidades, pero las dirigidas por Borrello se aferraron al empate, logrando así el primer punto en las historia de los mundiales.
