Juliana Mombelli es arquitecta, participó en proyectos sociales en barrios vulnerables de Buenos Aires. Actualmente se encuentra trabajando en un proyecto que le encomendó el Papa Francisco: construir un centro social en plena selva amazónica. Para ello, Juliana emprendió la aventura y el desafío de viajar a la selva para trabajar con las comunidades, conocer sus necesidades, las problemáticas que les afectan, convivir y colaborar con los pueblos indígenas que allí habitan.
“La arquitectura como principio de Igualdad”
Para Mombelli, la búsqueda de la arquitectura como principio de igualdad, tiene por objetivo reeducar nuestra sensibilidad para la proyección de ciudades en pos del desarrollo inclusivo. “Mi rol consiste en acompañar proyectos colectivos, destinados a mujeres y grupos vulnerables, procedentes de barrios populares de Argentina y la Amazonía”, cuenta.
Durante este trayecto, estuvo a cargo del diseño y dirección de obra de establecimientos educativos, centros de recuperación de adicciones, hogares para mujeres y ancianos, espacios polideportivos y centros para refugiadas de guerra.
La Ciudad de Caballococha, escenario del sueño social del Papa Francisco
La arquitecta describe con detalles a la ciudad de Caballococha, Perú, ubicada sobre la orilla derecha del río Amazonas que es el escenario del sueño social del Papa Francisco. Es “Un faro de luz para la protección de las tierras ancestrales y el legado de las comunidades nativas. El río Amazonas es un mágico laberinto que nace en la cordillera de los Andes y serpentea miles de kilómetros a través de la densa selva. Este universo verde ocupa la vigésima parte de la superficie del planeta en el que vivimos, abarca los países de Brasil, Perú, Colombia, Venezuela,Ecuador, Bolivia, Surinam y Guyana”.
“La población indígena que habita esta tierra, la considera como una madre que es fuente de vida, que los cobija, los cuida, les proporciona alimentos, a la cual deben cuidar y defender. Hoy en día esta región vuelve a ser invadida. En la selva se percibe el terror de los animales y se escucha el crujido de los árboles que caen junto con la vida que en ellos habita”, añade.
Problemas que enfrentan las comunidades que allí residen
Mombelli está al tanto de las problemáticas que aquejan a las personas que habitan las diferentes comunidades, entre ellas menciona:
La codicia de los exploradores trae muerte al Amazonas. El sufrimiento de las tribus que observan la destrucción de sus territorios ancestrales de gran valor espiritual, en los cuales los invasores envenenan sus ríos poniendo en peligro la salud de millones de personas. Estas poblaciones quienes son en su mayoría cazadores y recolectores, ya no pueden abastecerse de su dieta tradicional, lo cual genera graves problemas de malnutrición infantil.
A su vez, las empresas dejan enormes cráteres llenos de agua estancada, ocasionando el aumento de los casos de malaria. En consecuencia, las diferentes etnias emigran a las ciudades y pueblos del Amazonas en busca de un mejor futuro, perdiendo sus tierras, cultura y modos de vida. Las corporaciones clandestinas se aprovechan de la vulnerabilidad económica y social de los hombres, mujeres, niñas y niños indígenas recién llegados a la ciudad, a quienes a través de amenazas y engaños, los captan con fines de trabajos forzados, explotación sexual y servidumbre. Asimismo, los narcotraficantes introducen el alcohol y las drogas entre los más jóvenes causando conflictos sociales.
Viviendas precarias a causa del acelerado crecimiento poblacional
Otra situación que provoca el crecimiento poblacional acelerado en la ciudad de Caballococha, debido a las causas anteriormente nombradas, dio lugar a la construcción de barrios indígenas agrupados por tribus en zonas inundables. “Las viviendas se construyen de madera sobre pilotes, utilizando el mismo sistema constructivo de la selva. Por estar localizadas en zonas bajas no aptas para el desarrollo urbano, presentan riesgos de derrumbe por deslizamientos e inundación”, describe Mombelli.
En paralelo, continúa, “no cuentan con servicios de infraestructura de aguas residuales, ocasionando la contaminación de fuentes de agua. Estos asentamientos tampoco cuentan con espacios públicos para el encuentro y la recreación. La carencia de estas infraestructuras no permiten crear espacios de contención y pertenencia para estas poblaciones que viven en situación de vulnerabilidad.
Ante este escenario, plantea, “nosotros como Iglesia debemos involucrarnos y brindar motivos de esperanza. Para este fin, decidimos comprometernos a través de la creación de un centro social, cultural, ecológico y eclesial siguiendo el camino marcado por el Sínodo”. Se trata de un centro donde realizar encuentros de Pastoral Social y así acompañar a las instituciones del Estado en la búsqueda de la amistad social, del bien común y lucha conjunta. El proyecto busca la utilización del Centro Social como un espacio colectivo fundamental para el desarrollo de la ciudad de Caballococha.
¿Cómo es el proyecto?
La arquitecta cuenta que durante el proceso de diseño se involucraron los principales usuarios del proyecto y las diferentes miradas de los puestos de misión que conforman el Vicariato de San José del Amazonas. “Al buscar el conocimiento y las experiencias de la comunidad, el proyecto se amolda a las necesidades del contexto. Para ello se realiza la fragmentación del programa en siete edificios con diferentes funciones que se unen con circulaciones semicubiertas, las cuales unifican el conjunto y configuran diversos patios de uso común”.
En cuanto a la implantación, “las volumetrías arquitectónicas se estructuran en la parcela teniendo en cuenta el contexto urbano, los accesos, las zonas inundables del terreno y la orientación, con el objetivo de aminorar las ganancias de calor por radiación y generar mayor circulación de aire dentro de los ambientes”.
“Sobre la línea oficial se ubica el centro comercial de uso abierto al público, compuesto de locales con acceso independiente desde la vía pública, creando puestos de trabajo, ingresos para el mantenimiento del centro social y generando un ordenamiento a nivel urbanístico. Hacia el interior, los diferentes salones del conjunto se articulan en torno a patios internos destinados a servir como espacios de reunión al aire libre, como así también ser dispositivos de sombra de los mismos.
En el lateral se sitúan una cancha de vóley descubierta y otra polideportiva semicubierta provista de gradas , que a la vez funciona como auditorio al aire libre. En el centro se ubica una Maloca, cuya disposición y construcción está relacionada con el pueblo Ticuna. La arquitectura se compone por un espacio rectangular interior, cuya función principal consiste en dar lugar al ámbito social; es el centro alrededor del cual gira el mundo de la comunidad.
Estos edificios que conforman el Centro Social se desarrollan en un solo nivel para evitar barreras arquitectónicas, garantizando la total accesibilidad e inclusión. Contienen un programa flexible para realizar actividades culturales, tales como, salas de exposiciones, escuela de música y danzas nativas, aulas, bibliotecas, encuentros entre diferentes comunidades, espacios de contención para personas con problemas de adicciones, concientización sobre la trata de personas, cuidado del medioambiente, etc. permitiendo su utilización independiente según los procesos colectivos, de tal manera que el conjunto esté siempre vivo”, describe la arquitecta.
“Una necesidad de justicia social”
Para Mombelli, la construcción de este centro “nace de una necesidad de justicia social, donde los indígenas llegados a la ciudad tengan un lugar donde encontrarse y mantener viva la sabiduría de sus tierras y así prevenir la esclavitud, el sometimiento y la miseria”.
Sobre cómo fue llevar adelante estos proyectos, expresó: “Transitar esta ruta, me llevó a caminar con los pueblos esclavizados de la Amazonia, y a materializar junto al Papa Francisco, la construcción de un Centro Social que amplifique su voz contra los nuevos colonialismos. El camino continúa, y la misión es la de construir otros itinerarios que forjen un futuro mejor para aquellos cuyo único destino es la exclusión”.