Hace algunas horas, la CGT manifestó su rechazo al bono de suma fija que quiere implementar el Gobierno para los trabajadores. En ese sentido, la central obrera pide que se mantenga el mecanismo de paritarias.
Si antes había dudas en la Confederación General del Trabajo (CGT) sobre la marcha del próximo 17 de agosto, ahora estarían despejadas: «ahora hay que hacerla más que nunca, porque hay una pelea de poder», señalaron desde el movimiento obrero.
En ese sentido, algunas fuentes revelaron a Clarín que uno de los objetivos de esta movilización es el rechazo al bono de suma fija que quiere implementar el Gobierno para los asalariados de entre $50.000 a $150.000.
Sin duda que este anuncio encendió las alarmas de la CGT. Del mismo modo, el ministro de Economía Sergio Massa convocó para el próximo jueves a la Unión Industrial Argentina y a la CGT para discutir esta cuestión: «hay que recuperar el ingreso de los trabajadores», dijo el funcionario apenas asumió.
Asimismo, desde el movimiento obrero argumentan que una suma fija coartaría el hilo colectivo de la negociación paritaria: «esto se trata de una discusión política, de una puja de poder con el kirchnerismo», expresó un referente gremial.
Por estas horas, desde la cúpula de la CGT le acercaron a Massa su rechazo a este bono de suma fija. En esa línea, el funcionario ratificó la continuidad de paritarias, pero no aquietó el enojo de los líderes gremiales. De hecho, quieren tener una reunión cuanto antes con el ministro.
«Nosotros le dijimos a Massa que rechazamos esta suma fija, porque se está cobrando los tramos de los aumentos convenidos y además varios gremios están renegociando su paritaria por la suba de precios», dijo. Y agregó este importante referente gremial: «le pedimos al ministro que tome medidas para frenar la escalada de precios».
La reacción de los empresarios
Por otro lado, un grupo de empresarios deslizó que el bono podría rondar los $30.000. Cabe destacar que este bono fue un pedido de Cristina a Massa, junto a otras medidas para que se reactive la economía.
Del mismo modo, desde el movimiento obrero señalan que implementar el bono de suma fija significa cortarle el poder de negociación a los sindicatos: «acá se trata de una discusión de poder político. Es por eso que rechazamos esta iniciativa».
Por su parte, la CGT ratificó la marcha para el próximo 17 de agosto a pesar de que desde el entorno de Massa buscan que quede sin efecto, como un gesto político hacia su comienzo de gestión.
Los líderes de la central obrera aguardan una inminente reunión con Massa para escuchar definiciones en relación al alcance de los cambios de asignaciones familiares que el ministro anunció el primer día que asumió.
Por último, el sector alineado a Pablo Moyano pide desde hace meses una universalización de esos beneficios para la totalidad de los trabajadores, aunque desde el ministerio de Economía señalaron que este beneficio alcanzaría a los asalariados de entre $50.000 a $150.000.