Faltando unos días para la asunción del Gobierno de Javier Milei, la UCA difundió los niveles de pobreza y trepa a un 44,7%, mientras que la indigencia llega al 9,6%. Lo que significa que, 20 millones de personas son pobres.
En el día de ayer, la Universidad Católica Argentina (UCA), presentó un informe: «Argentina Siglo XXI: Deudas Sociales Crónicas y Desafíos», en el cuál indicó que la pobreza aumentó mínimamente en relación al 2022.
Cabe destacar que el estudio lo hizo el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA.
Del mismo modo, este estudio va en paralelo a los índices que difunde el INDEC.
Los números de la pobreza e indigencia
En un principio, el estudio muestra los datos del segundo semestre y son muy interesantes, respecto al panorama social y económico de la población de los aglomerados urbanos, de 5.760 hogares en la Argentina.
Así, los datos son claros: un 44,7% de la población es pobre y no logra cubrir las necesidades básicas. Es decir casi 20 millones de personas están en la línea de la pobreza.
Entre tanto, en relación a la indigencia hay un 9,6% de personas indigentes, lo que significa que 4 millones de argentinos y argentinas no logran cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA).
Traduciéndolo, 22 millones están dentro de este espectro socioeconómico y tienen carencias en la asistencia social, educación y salud.
De acuerdo a Agustín Salvia, Director de ODSA afirmó: «esto comenzó en los 90′ con la convertibilidad y que luego del estallido del 2001, el consumo se expandió, mientras que la inflación subió. Sin embargo, no hubo generación de empleo, ni inversiones».
«Es por eso que este combo, más la caída de la inversión, la no generación de empleo y el fuerte gasto público (principalmente en la ayuda social) hizo que se disparase aún más la pobreza».
¿Cómo impactan los planes sociales en la pobreza e indigencia?
La ayuda social a través de los planes sociales sirvió para contener la pobreza y la indigencia en todo el país.
Según el ODSA, la indigencia trepa al 9,6%, por lo cuál si no habría planes sociales, la indigencia llegaría al 20,1%.
En contraste, la pobreza si no habría ayuda social hubiese trepado a casi un 50%, lo que generaría una retracción del mercado del empleo formal y un avance del empleo informal e inestable. En pocas palabras, las «changas» o tareas que de algún modo permiten subsistir.
«No pasa en ¿Por qué aumenta la pobreza? sino en como es que no aumentó aún más la pobreza», manifestó Salvia.
Empleo y empleo informal
Del mismo modo, el empleo formal que genera una remuneración fija y en blanco se mantuvo en un 40,4%. Mientras que el empleo informal trepó al 26,5%.
Entre tanto, las «changas» trepan al 24,3% y el desempleo un 8,8%.
Así, un 33,1% de las personas ocupadas tienen ingresos por debajo de la línea de la pobreza, sintetizando que un 32,5% vive en hogares pobres.
«No pasa por el tinte político de cada Gobierno. Tampoco es cuestión de si es un modelo pro mercado o pro Estado. Simplemente, es cuestión de generar empleo genuino y de calidad», añadió Salvia.
Por último, la tendencia del 2024 en materia de pobreza continuará en alza. De hecho, Salvia advirtió que si hay un período de ajuste y «saneamiento» macroeconómico del país habría un incremento en el número de la pobreza: «si hay más ajuste, el que es pobre va a pasar directamente a ser indigente y el que está en la indigencia seguirá así», cerró.