De acuerdo a los datos reflejados por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica indicó que la pobreza trepó a un 52%, siendo el porcentaje más alto desde el año 2004, y la indigencia llegó a un 18%. Sin lugar a dudas son números que duelen.
En el día de ayer, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) reflejó que en el primer semestre del 2024, la pobreza llegó a un 52% y la indigencia trepó a un 18%. De igual modo, estos números representan un notorio incremento frente 41,7% y 11,9% que el INDEC registró el año pasado.
A su vez, esto se trata de un promedio entre el primer trimestre de este año, cuando el 55% de los argentinos y argentinas estaban bajo la línea de la pobreza y un 20,3% era indigente, y en este segundo período, en el cuál los indicadores marcaron un 49,4% y 15,9% respectivamente. Estos son datos del ODS en base a los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del primer trimestre del año.
El Director del ODSA, Agustín Salvia dijo que «por ahora la situación no es tan crítica como fue en los años 2001 y 2002, porque el desempleo no aumentó tanto como en aquellos años que superaba el 20%», sostuvo.
Por su parte, el especialista sostuvo que hay dos factores que hacen que la pobreza y la indigencia continúen con porcentajes elevados. En primer término, la pérdida del empleo en el sector informal y en segundo término, las bajas remuneraciones de los trabajadores formales en el sector privado.
Es más, Salvia explicó que aproximadamente la mitad de este último segmente gana muchísimo menos que la Canasta Básica Total (CBT), que en julio fue de $900.648, y acumula en lo que va del 2024, un incremento del 81,7%.
El informe de UNICEF
De acuerdo la encuesta de UNICEF, acerca de la situación de la Niñez y Adolescencia a nivel nacional, los resultados se tomaron hasta mayo del 2024 y ingresos de los hogares argentinos no alcanzan para cubrir los gastos mensuales corrientes. Lo que significa una suba de 7 puntos con respecto al año anterior y de 15 puntos si comparamos con el 2022. A la vez, el relevamiento indica que un millón de niños, niñas y adolescentes se van a dormir sin cenar. Mientras que entre las personas adultas, la situación es mucho más dolorosa, porque son 4,5 millones que se van a dormir sin cenar.
Respecto a la baja intertrimestral de los dos indicadores, Salvia precisó que se deba a la «caída» de la inflación y a un pequeño aumento de los salarios en el sector privado, que a su vez recuperaron un poco lo que perdieron durante enero, febrero y marzo. En contrapartida, la situación de los trabajadores del sector público y del sector informal es mucho más crítica porque la recomposición fue menor. Tampoco, quiere decir que se haya vuelto a los niveles de diciembre, previo a la devaluación del 118%.
«Hubo una recuperación de las clases medias trabajadoras en el segmento técnico profesional, con cierta calificación en cuestiones dinámicas. Entre tanto, los trabajadores del mercado del consumo, la industria y la construcción no tuvieron aumentos salariales en mismas dimensiones que la inflación como consecuencia de la caída del nivel de actividad. A su vez, el sector informal cayó en la indigencia porque la gran mayoría de este grupo dependía de la ayuda social y eso no se recuperó. Ahí, se observa una mayor desigualdad entre los distintos sectores de trabajadores».
La caída de la actividad económica
También hay que decir que el último Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC, la construcción tuvo una contracción interanual del 23,6% en junio; el sector manufacturero se contrajo un 20,4% y el comercio mayorista, minorista y de reparaciones tuvo una caída del 18,6%.
Por último, el ODSA argumenta que de aquí a fin de año puede haber un amesetamiento del achique de la pobreza y la indigencia que se vio reflejado en el segundo trimestre de este año. A su vez, también creen que hay una cierta tendencia a la baja por un leve repunte en el consumo, aguinaldo, incremento de las jubilaciones y mejora en la ayuda social. Esto no significa una baja en los números. ODSA espera tener una perspectiva más amplia de la situación económica y social de la Argentina en diciembre, cuando se concluya con su encuesta a nivel nacional que releva ingresos, empleo, inseguridad alimentaria, malestar psicológico y el índice de multidimensional, entre otros.