Sergio Álvarez, trabajador de la empresa Autotransporte El Trapiche, trasladó de urgencia a una pasajera hasta un centro de salud porque había comenzado a convulsionar en medio del recorrido.
Todo comenzó cuando Jésica Rojas acudió al Hospital Español para que un médico pudiera atenderla ya que se sentía descompuesta pero se retiró unos minutos después sin ser atendida.
Para regresar a su casa abordó el colectivo interno 65 de la línea 401 con recorrido B°Bombal-Centro, que era conducido por Sergio. Cuando la unidad iba por la calle Coronel Díaz los gritos de los pasajeros lo alertaron de que algo andaba mal: Jésica se descompuso y después de unos segundos comenzó a vomitar y a convulsionar.
Ante la urgencia de la situación, Sergio detuvo la unidad y una de las personas que tambien viajaba llamó al 911 para dar aviso de la emergencia, pero la ambulancia nunca llegó.
El chofer entendió que tenía que ser él quien trasladara a la joven al hospital. Por eso pidió autorización al control de la empresa de colectivos y luego consultó con los pasajeros si podían descender de la unidad, porque iba a ir al nosocomio más cercano. Todos aceptaron y el traslado se concretó.
Dos hombres decidieron acompañar a Sergio y a la mujer descompuesta hasta el Hospital Carlos Pereyra, donde Jésica fue atendida de urgencia y quedó en observaciones.
Tras los momentos de angustia y susto los familiares que llegaron al lugar no dudaron en agradecer al conductor del 401 y a los dos muchachos que en ningún momento abandonaron a la mujer.