De la militancia territorial en los barrios de Moreno a la disputa por la conducción del Partido Justicialista. Mariel Fernández propone una revitalización de las bases peronistas, uniendo gestión municipal, inserción social y un legado que evoca la figura histórica de Eva Perón en la política actual.

Mariel Fernández construyó su trayectoria política desde el trabajo territorial y la militancia social, con pertenencia al Movimiento Evita, espacio desde el cual ganó visibilidad y volumen político en los barrios del conurbano. Ese perfil la diferencia de otros dirigentes surgidos de las estructuras partidarias tradicionales y le permitió consolidar una base propia en uno de los distritos más populosos del Gran Buenos Aires.
Su decisión de competir por la gobernación de la provincia suma presión a una interna que venía ordenándose en torno a otros nombres y abre la posibilidad de una disputa más amplia o de una negociación por una lista de unidad. En ese marco, Fernández planteó la necesidad de revitalizar el partido, recorrer la provincia y volver a conectar al PJ con sus bases, en un escenario marcado por la derrota nacional del peronismo y la reconfiguración de su poder territorial.
La intendenta busca reunir los avales necesarios en las distintas secciones electorales para formalizar su candidatura y sostenerla en el proceso interno. Su figura es leída por algunos sectores como una apuesta a oxigenar la conducción partidaria con dirigentes de gestión municipal y fuerte inserción social.

Se crió en el barrio San Norberto de la localidad de Cuartel V, partido de Moreno. Su madre había llegado desde Maciá, provincia de Entre Ríos. Su padre, un albañil, fue asesinado en un intento de robo en 1996. En su infancia realizó actividades en la Iglesia católica junto a curas peronistas de Moreno. Comenzó a trabajar en una mutual de transporte de la zona «Mutual El Colmenar», vendiendo boletos en la recepción y organizando actividades para jóvenes y colonias de verano. Luego se incorporó a la Asociación El Arca, una ONG de infancia que contaba con hogares para niños y niñas. En la casa de varones conoció a un niño que adoptó como su primer hijo.
A fines de los años 1990 comenzó a armar emprendimientos de asistencia social en el territorio. Junto a su esposo y otros compañeros, fundó un comedor y luego estableció el Centro Cultural La Chicharra, un espacio para que la gente de su barrio realizase actividades educativas y recreativas. En 2005, este y otros espacios se incorporaron al Movimiento Evita, para acceder a la posibilidad de formar cooperativas y ser parte de programas sociales.
Pareciera que la figura de Evita perfilara sus pasos: el amor a los necesitados, su incesante lucha por los derechos sociales, como si una rosa creciera entre las rocas de un desierto así es Mariel, en una Argentina donde el capitalismo extremo y la ambición libran a diario batallas por dólares y bienes materiales, ella encuentra felicidad en saciar el hambre de los niños pobres. Basta cerrar los ojos por un instante y ver ocupando su lugar a Eva Perón, que sin lugar a dudas hubiera hecho lo mismo.
A veces la personas no mueren, solo pasan su legado a las generaciones venideras y siempre saldrán del pueblo los elegidos dotados con el tesón necesario para vencer todas las barreras del odio y la discriminación.
El amor libra batallas donde muchas veces parece haber perdido; sin embargo a lo largo de la historia se muestra victorioso entre los escombros de la mentira.
Visitó a CFK y le confirmó su voluntad de participar si la conducción se define vía internas. Mientras Kicillof junta a los intendentes conurbanos del MDF en La Plata y se anticipa la batalla en los distritos.
La intendenta no sorprendió. Ya había movido el tablero en noviembre, cuando se anotó para pelear por un lugar en la conducción. “Si hay internas, obviamente quiero participar como cualquier otro dirigente porque me parece que justamente lo que necesitamos es que el partido no sea una cáscara vacía ni sea un elemento de disputa, sino que sea un elemento de construcción”, había dicho en declaraciones a Uno Tres Cinco.
Lo cierto es que Mariel impone respeto, es una líder natural y pareciera que todo intento por frenar su avance se desvanece.
“Mi abuela dice que le hace acordar a Evita, tiene el mismo espíritu” declara una vieja vecina de Moreno.
En el patio de la intendencia hay tres bustos dorados y uno de ellos es de Eva Perón. Los que intuyen las energías que escribe el destino saben muy bien que los legados son decretos que rara vez fracasan y que el amor por el pueblo, por los que más sufren es la fuerza más poderosa del universo.
Sergio fernández





