El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger se reúne con los empresarios para que se firmen convenios colectivos por empresa y no por actividad, de acuerdo al nuevo articulado de la Reforma Laboral (Ley 27.802). Esto pone en jaque a los gremios.
El ministro (sin cartera) de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger mantiene reuniones con los empresarios para que se firmen convenios colectivos por empresa y no por actividad, y así quitarle poder de negociación a los gremios.
Ante esto, el ministro se reúne con los empresarios para brindarle mayores detalles sobre «juntarse con sus empleados y fijar las reglas de la relación laboral en la propia empresa». «El sindicato no entra, no hay que pagarle peaje a nadie», como dijo el funcionario en el Congreso Nacional de Pymes que se desarrolló en el mes de junio.
«Si un empleado ve un sueldo bruto de un millón y cobra $700.000 mil pesos, tiene que saber que a la pyme le cuesta $1.400.000 mil pesos, sostuvo Sturzenegger. Siéntense con sus empleados, eliminen esos peajes y armen un convenio mutuo que les sirva a ambas partes».
Hay que decir que, entre quienes están colaborando con Sturzenegger para esos contactos con los empresarios es la Diputada Nacional Verónica Razzini, hoy devenida a Legisladora libertaria, ex Juntos por el Cambio (JXC), que además es toda una experta en enfrentar a los dirigentes gremiales: de hecho, fue la fundadora del Movimiento Empresarial Antibloqueos (MEBA) a las pymes afectadas por protestas sindicales «extorsivas» y tuvo un papel fundamental para fallos judiciales que concluyeron con procesamientos y detenciones para aquellos que bloquearon empresas, e incluso con los cambios que se introdujeron en la Ley Bases y en la Ley de Modernización Laboral que castiga los bloqueos.
Sindicatos por empresa o sindicatos por actividad
Previo a la reforma laboral, los convenios colectivos eran por actividad, no por empresa, salvo que el inferior fuera más favorable. De este modo, a partir de ahora los convenios colectivos de ámbito menor (como los de empresa o región) predominan sobre aquellos por actividad, incluso si son menos beneficiosos para el trabajador, quitándole el poder de juego a los sindicatos.
Por su parte, para la Confederación General del Trabajo (CGT), esto es básicamente destruir la representación sindical y, además fomenta negociaciones por empresa «a la baja», ya que previamente la discusión por actividad disponía de un piso que podía mejorarse al nivel de cada empresa, pero ahora se va a transformar en un techo que les pondrá un límite a los trabajadores.
Así lo explicó el secretario de Relaciones Exteriores de la central obrera, Gerardo Martínez (UOCRA), cuando en febrero pasado antes de que se apruebe la reforma laboral, expresó que «hay temas que no se negocian: la ultraactividad, la prevalencia de convenios por empresa y el techo del aporte solidario», debido a que buscan «romper el modelo sindical argentino» y «erosiona derechos colectivos».
A partir de estas consultas a Sturzenegger, varias empresas están pensando en llevar adelante convenios por empresa, pero hay cautela en el mundo empresarial como consecuencia de la reacción negativa del gremialismo y por los fallos judiciales adversos que pueden llegar a haber.
Sin embargo, el dilema del Gobierno pasa porque los convenios por empresa y los de aún actividad los deben firmar los sindicatos que tienen personería gremial y delegados de las compañías, por lo tanto debilitar a los gremios no será nada sencillo.
La creación de los sindicatos por empresa
Del mismo modo, la Ley de Modernización Laboral, facilita la creación de los sindicatos por empresa, algo que la Legislación hasta el momento permitía, pero no se extendió por el gran predominio que tienen los gremios por actividad. De hecho, la nueva norma permite que un gremio obtenga la personería si al menos por seis meses tiene más afiliados cotizantes en esa empresa que el gremio con personería preexistente, aunque este último sea un gremio de actividad, una unión o una asociación de otro grado.
Por el momento, faltan trabajadores que decidan crear gremios por empresa, desafiando a los sindicatos tradicionales por actividad con personería, y además consiguiendo ventajas concretas que previamente no tenían. Esto también significa que, los empresarios acepten darles beneficios a esos trabajadores que acepten romper con los gremios que hoy los representa.
Por otro lado, una frase que representa a los referentes libertarios para promocionar los convenios por empresa, por ejemplo, es: «depende mucho de las ganas que tengan los trabajadores porque son ellos los que van a tener el poder. Eso no se trata de quitarles el poder a ellos. Por el contrario, esto es empoderarlos a ellos y al empleador, y correr a las Cámaras y a los sindicatos».
Lo que intenta replicar el Ejecutivo no puede extenderse ni aplicarse de manera automática para todo el mundo, ya que esto podría implementarse en las empresas que tengan una reducida sindicalización debido a que la resistencia del sindicato con personería a perder su poder va a dar lugar a un conflicto prolongado.
El conflicto que se avecina
Si finalmente avanzan los gremios por empresa sin duda que representará un duro golpe para los gremios, que son el corazón del modelo sindical argentino acuñado en 1945 por Juan Domingo Perón ya que aquellos más representativos reciben por parte del Estado la personería gremial esa clave decisiva que les otorga derechos exclusivos como firmar los convenios colectivos y administrar las obras sociales.
Mientras que un abogado de empresas advirtió a Infobae sobre un riesgo de esta idea de Sturzenegger: «el Gobierno parte de la premisa de que con sindicatos de empresas se debilitan las grandes concentraciones de poder que tienen los gremios nacionales, pero no se dan cuenta que eso también generaría un sobre costo para las empresas. La conducción de un gremio de empresa van a ser empleados de la misma empresa y, por ende, toda la conducción, comisión directiva, más los delegados que pueden llegar a tener, van a tener tutela sindical en la misma empresa y ante un conflicto de lo que pueden llegar a ser lograr la representación de ese sindicato de empresa, el conflicto va a ser dentro de los establecimientos de la empresa, no en la actividad, como sucede hoy con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), por ejemplo».
Y tal como adelantó este mismo portal (Infobae), derivó que las cámaras empresariales de cerca de 10 Provincias decidieran «desengancharse» del convenio colectivo de trabajo que rige en el transporte automotor de cargas a nivel nacional y firmar convenios regionales según la realidad económica de la zona.
El objetivo es destruir a los sindicatos
Esto afecta a la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEAC), una de las tres cámaras del sector y, que pondrá en crisis a esta entidad y también al poder centralizado del Sindicato de Camioneros.
Por último, el movimiento obrero interpretan que esta ofensiva del Ejecutivo apunta a quebrar el viejo modelo sindical a través del incentivo a los convenios de empresa y gremios por empresa, con una medida complementaria: boicotear el financiamiento sindical mediante un techo a las cuotas solidarias y los aportes especiales. Los gremialistas sienten que la reforma laboral va a desatar una batalla con un resultado incierto.



