El ministro de Economía, Luis Caputo desmintió que el año próximo que es justamente electoral que haya una corrida cambiaria. El funcionario disertó ante ejecutivos de finanzas y aseveró que no se necesita devaluar para ganar competitividad. «Si todo pasaría por devaluar seríamos la economía más competitiva del mundo». De todos modos, le aconsejó al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central: «Un consejo de amigos, ‘retirate'», expresó.
Ya a «modo campaña», el ministro de Economía, Luis Caputo defendió su modelo económico y cuestionó a «los tarados que hablan de industria» y adelantó que el año próximo será un «gran año».
El funcionario disertó ante ejecutivos de finanzas, dueños de sociedades de bolsa y los referentes del mercado de bolsa y del mercado de capitales, el titular del Palacio de Hacienda apuntó a aquellos que cuestionan el impacto del ajuste en la industria y el consumo.
De hecho, el funcionario estuvo acompañado por los integrantes de su equipo económico, Federico Furiase y Felipe Núñez. Caputo intentó transmitir una visión a largo plazo, y más precisamente apuntando al orden fiscal, la solvencia del Banco Central y el cambio estructural de los incentivos en la economía argentina.
De todos modos, uno de los momentos más polémicos fue cuando el titular del Palacio de Hacienda respondió los reproches del sector privado y la dinámica dispar de la actividad económica, en la cuál algunos sectores como el energético y el minero pican en punta y los textiles y la industria caen en picada.
«Parece que viniéramos de un boom de la industria entre 2011 y 2023, que tuviésemos la industria más competitiva del mundo y crecía fenomenal. Era exactamente lo contrario», dijo Caputo. «En esos años la industria cayó 10%, a pesar de estar subsidiada en tarifas y subsidiada por todos los argentinos, porque pagábamos las cosas, dos, tres diez veces más de lo que valían».
A su vez, Caputo argumentó que el modelo de lo «cuida-industria» encarecía de manera descomunal bienes como indumentaria, calzado, tecnología o vehículos, sin poder sostener la producción. Acerca de eso, destacó que en la actualidad los consumidores pueden acceder a bienes de consumo con precios acordes a la región.
Caputo y la obra pública
Mientras que también se refirió al sector de la construcción y desmintió de que la obra pública generará un desarrollo sostenible: «gastaron más de 15 puntos del PBI en obra pública en esos años y la construcción también cayó. Terminamos con la peor infraestructura en décadas».
Y ante las críticas de los economistas, opositores y afines de un dólar atrasado, Caputo enfatizó en que la competitividad no pasa por devaluar. «Si dependiera de una devaluación, seríamos la economía más competitiva de la galaxia. La competitividad depende de la baja de Impuestos, de la eliminación de las regulaciones y de la baja del costo financiero».
Acerca de eso, el funcionario subrayó el flujo de divisas que aportará al desarrollo de sectores estratégicos como el agro, la minería, la energía y la economía del conocimiento. Entre tanto, sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Empresas (RIGI), explicó que hay 43 proyectos que ya fueron presentados por US$ 150.000 millones, con probabilidad de arribar pronto a US$ 200.000 millones, de los cuales 23 proyectos ya tienen la aprobación por alrededor de US$ 50.000 millones.
«Este desarrollo de sectores no perjudica a los demás, los ayuda porque genera los dólares necesarios para el equilibrio general y elimina de raíz la supuesta ‘restricción externa'». Además subrayó que se saldó la deuda de cerca de US$ 40.000 millones con los importadores y que hoy las empresas pueden generar dividendos e importar libremente.
Del mismo modo, Caputo defendió su modelo económico, además de que buscó desterrar cualquier duda sobre las chances del Gobierno de Javier Milei de renovar su mandato el año próximo. Según lo que explicó, esto ocurrirá por las modificaciones de la Carta Orgánica del Banco Central, a la que definió como «refundacional y la reforma más importante de los últimos 100 años».
La chicana de Luis Caputo a Axel Kicillof
Por otro lado, se refirió al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof: «si yo fuera él (Kicillof) y esta Ley sale, ni me tengo que presentar (como candidato a Presidente). Porque un degenerado fiscal no puede sobrevivir con una Ley que prohíbe el financiamiento monetario al Tesoro».
De todos modos, el titular del Palacio de Hacienda destacó la ley de «Grillete Fiscal» y como impacta la reforma laboral y la de la Ley de Mercado de Capitales. Allí le solicitó a los agentes de bolsa y los operadores a que desarrollen nuevos instrumentos de financiamiento en el mercado local. «Hace 25 años que viven del rulo y del ‘contado con liqui'».
Cuando le consultaron a Caputo acerca de las encuestas y del clima social de la cara a las Elecciones del año próximo, el funcionario minimizó esta cuestión: «las encuestas no pegan una, ni siquiera le pegan al lado ganador».
En contraposición, respaldó la gestión con los datos de las cuentas nacionales y de pobreza de organismos oficiales e instituciones privadas, al indicar que millones de argentinos salieron de la pobreza e indigencia a medida que la inflación decrece.
«Sabemos que el año que viene es electoral y venimos trabajando hace más de un año en medidas y amortiguadores que irán conociendo a su tiempo. Argentina está por primera vez en su historia cambiando de tendencia para bien».
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central
Hay que decir que el pasado jueves, el Presidente Javier Milei anunció a través de la cadena nacional las modificaciones de la Carta Orgánica del Banco Central.
Uno de los puntos principales de esta reforma es que restringe casi en su totalidad el margen de maniobra de la autoridad monetaria para financiar al Tesoro, además se busca «blindar» el mandato de las autoridades. De acuerdo al proyecto del oficialismo es que la «misión primaria y fundamental» del Banco Central será preservar el valor de la moneda.
Así se elimina el esquema actual que estaba desde 2012, que sumó objetivos múltiples, como la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. De acuerdo a el mensaje de elevación, la multiplicidad de objetivos «diluye la responsabilidad» de la autoridad monetaria y resulta incompatible con el uso de una única herramienta como la política monetaria.
El corazón de esta reforma pasa por eliminar los mecanismos de asistencia del Banco Central al Tesoro.
Además este proyecto deroga el Artículo que habilita los adelantos transitorios al Gobierno Nacional y prohíbe expresamente otorgar préstamos al Estado Nacional, las Provincias, la Ciudad de Buenos Aires y los Municipios.
Por último, se incorpora la prohibición de comprar títulos públicos del Estado Nacional en el mercado primario, cerrando la posibilidad de financiar al fisco mediante suscripción directa de deuda.



