La pobreza en el primer semestre del año fue de 32,3%, afectando a 15,5 millones de personas

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Ayer el INDEC difundió el dato de pobreza del primer semestre de este año y arrojó un 32,3%, registrando una suba de 4,1 puntos porcentuales (P.P.) respecto al semestre anterior. Mientras que la indigencia se situó en un 7,5%.

Como se mencionó anteriormente, ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el dato de pobreza durante el primer semestre de este año, y se ubicó en un 32,3%, y la indigencia en 7,5% en los principales lugares del país. Mientras que si desglosamos estos números, esto perjudica a 15,5 millones de personas.

De todos modos, este número, revela un alza de 4,1 puntos porcentuales (P.P.) en relación al segundo semestre del año pasado, cuando en aquella oportunidad se registró un 28,2%. En pocas palabras, esto implica que hay 2,05 millones de pobres más que hacia fines del 2025, perjudicando al 24,4% de los hogares. Y en simultáneo, se mantuvo por encima del nivel del primer semestre del año pasado, cuando el porcentaje se posicionó en un 31,6%.

Hay que decir que, la pobreza afectó al 44,5% de los niños y adolescentes de hasta 14 años. Entre tanto, en el segmento de 15 a 29 años, la incidencia fue de 36,9%; entre los adultos de 30 a 64 años fue de un 28,8% y en la población de adultos mayores (65 años o más) fue de un 14,8%.

«Si bien las tasas de pobreza y de indigencia aumentaron 4,1 P.P. y 1,2 P.P. en relación al semestre previo, ambas tasas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024. Frente a dicho período, la tasa de pobreza se redujo de 52,9% a 32,3%, mientras que la tasa de indigencia cayó de 18,1% a 7,5%», señaló el ministro de Economía, Luis Caputo en su cuenta de X.

La pobreza y la indigencia por regiones

Pasando a las regiones, el Noreste tuvo la incidencia regional más alta, con un 41,5%, siguió Cuyo, con un 36,7%. Mientras que en el Gran Buenos Aires (GBA), la pobreza fue de un 32,1%, pero, de la misma manera, la brecha fue más amplia entre la Ciudad de Buenos Aires, donde arribó al 36,9%. Entre tanto, la indigencia, fue más alta en el Noreste, con un 10,5%, y siguió el Gran Buenos Aires con un 8,4%.

Por su parte, la Región Pampeana, mostró una incidencia de pobreza de 30,3%, en el Noroeste trepó a un 31,5% y la Patagonia, 28,4%, por debajo del registro nacional. Mientras que si tomamos los conglomerados, Concordia mostró la mayor incidencia de personas bajo la línea de la pobreza, con 56,2%, le siguió Gran Resistencia, con 48,6%, y Posadas, con un 42,2%. Y ya en materia de indigencia, la Región Pampeana registró un 7,2%; Cuyo, 5%; el Noroeste, 4,3%; y la Patagonia, 4,2%.

Entre tanto, en sintonía, el organismo estadístico declaró que el ingreso per cápita aumentó en promedio 11,5%, durante el primer semestre de este año, por debajo de los incrementos relevados en las canastas básicas: la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó un 21,4% y la Canasta Básica Total (CBT), 19,6%.

Mientras que la Canasta Básica Total (CBT), amplía esa cobertura y agrega, además de los alimentos, otros bienes y servicios esenciales, como ropa, transporte, educación y salud, y se usa para establecer la línea de pobreza. Hay que decir que, en junio, subió a $1.531.473 para el mismo hogar de referencia.

La desmejora de la pobreza

A su vez, algunos especialistas explican la desmejora de la pobreza durante el primer semestre de este año son:

  • Se frenó la recuperación del ingreso real que comenzó durante los primeros meses del 2024. Hay que decir que, los ingresos de los trabajadores de los trabajadores ocupados perdieron dinamismo en un contexto de estancamiento económico.
  • Las canastas básicas volvieron a subir por encima de la inflación. Mientras que el factor de «precios relativos» que antes beneficiaba a la baja de la pobreza, se revirtió desde el último trimestre del 2025.
  • El poder adquisitivo de los hogares cayó: durante los primeros seis meses del año, la CBT aumentó 34,7% interanual, frente a un incremento de 25% en el ingreso familiar total.
  • Se achicó el empleo formal y avanzaron formas laborales precarias. El crecimiento de puestos se concentró en los cuentapropistas formales y asalariados informales, con remuneraciones más bajas que las del empleo registrado.
  • Las transferencias sociales perdieron capacidad de compensación. La Asignación Universal por Hijo (AUH) no registró mejoras significativas en términos reales.
  • Algunos programas sociales perdieron cobertura, entre ellos, Progresar, Acompañamiento Social y Volver al Trabajo.
  • La medición oficial puede subestimar el deterioro efectivo de los hogares por los cambios en la subdeclaración de ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y el atraso en la actualización de ponderadores de la Canasta Básica Total (CBT).

Como juegan los alimentos

Además de la baja de la inflación, la baja de la pobreza se basó en la ampliación de la AUH, que fue el único programa que el Gobierno de Javier Milei aumentó por encima de la escalada de precios. De acuerdo a las estimaciones privadas, la AUH se incrementó en términos reales un 100%.

Mientras que el otro factor importante que jugó en favor de la baja de la pobreza en la primera parte del Gobierno de Javier Milei, y que ahora juega en contra es la escalada de los precios en los alimentos.

Hay que decir que, en el año 2023, los alimentos subieron más que la inflación. En aquella oportunidad, la gente compraba esos alimentos para ganarle a la suba de precios. En 2024, los alimentos continuaron subiendo, pero a un ritmo más lento. Básicamente, esto sucedió por la caída del consumo ante la pérdida del poder adquisitivo, sin embargo, fue porque también cambió la percepción en relación a la inflación, que ya no se ve como un fenómeno imparable.

Sin embargo, desde mediados del 2025, con el aumento de los precios de la carne, los alimentos comenzaron a acelerarse. Esta misma tendencia se conserva en lo que va de este 2026. Y según los datos oficiales, no hay indicios de que la misma (tendencia) se revirtió.

La opinión de la UCA

De acuerdo al Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia declaró que hubo un cambio en la tendencia. «La frase de fuerte reducción de la pobreza monetaria se agotó durante la segunda mitad del año pasado y se reemplazó por un proceso de estancamiento y posterior aumento».

«La AUH, las jubilaciones y otras prestaciones continúan cumpliendo un papel central, pero su capacidad de compra se debilitó. Las actualizaciones con rezago y la pérdida neta de cobertura de la prestación Alimentar frente al costo de las canastas básicas redujeron su potencia para seguir bajando la indigencia», añade la UCA.

Según Leonardo Tornarolli, del CEDLAS de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), señaló, «aún no dispone de información suficiente para determinar con precisión cuál será el comportamiento económico durante el segundo semestre del año. Yo no espero un movimiento tan fuerte ni hacia arriba ni hacia abajo como el de los semestres anteriores. Mi impresión es que se va a mantener en valores cercanos al actual».

Mientras que, «hay que seguir de cerca dos variables en el segundo semestre: mercado de trabajo (porque se está precarizando mucho y eso implica empleos con ingresos más bajos) y cómo evoluciona la Canasta Básica Total (CBT) respecto a la inflación (la baja más fuerte de la canasta respecto a la inflación en 2025 fue un factor clave en la baja de la pobreza anterior)», indicó Andrés Schipani, de FUNDAR.

«La pobreza pegó un salto de más de 4 puntos porcentuales y se ubicó en un 32,3% (por encima de lo que se proyectaba). Combinado con el dato de la caída de la actividad el panorama social pinta básicamente peor de lo que se estimaba», cerró en su cuenta de X el economista Juan Manuel Telechea.

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