A miles de kilómetros de nuestra redacción, la naturaleza golpeó sin piedad. Las imágenes que nos llegan desde la frontera entre Nepal y Tíbet son desoladoras, pero a veces, la distancia nos hace olvidar que debajo de esas montañas de lodo y escombros hay personas que, de un segundo a otro, vieron desaparecer el esfuerzo de toda una vida.
- La noche previa: Lo que parecía el flujo regular de las aguas en la alta montaña comenzó a saturar las cuencas. Familias en el distrito de Rasuwa (Nepal) descansaban sin imaginar que las cumbres del Himalaya habían cedido a sus espaldas.
- El colapso del 26 de agosto: Un torrente ensordecedor que se originó cerca de Gyirong, en el Tíbet chino, bajó arrasándolo todo. No fue solo barro; la riada arrastró viviendas enteras y cortó puentes a su paso. Los videos del momento en que el alud golpea la región dejan sin palabras por la velocidad y la violencia del impacto.
- El operativo contrarreloj: Hoy, 14 helicópteros del ejército y rescatistas se abren paso en condiciones extremas. Las aguas turbulentas dificultan la llegada, mientras los vecinos ayudan con las manos desnudas en las zonas más afectadas.

Hasta ahora se cuentan 130 muertos y cerca de 380 desaparecidos. Hoy, los ojos del mundo están puestos en el trabajo a destajo de los rescatistas. Desde acá, a la distancia, abrazamos a cada familia afectada en Nepal. La solidaridad no sabe de fronteras ni de idiomas cuando se trata de tender la mano y mantener viva la esperanza en medio de la desolación. Seguiremos actualizando el estado de los rescates.



