Fate de la Familia Madanes Quintanilla, con 80 años dedicados a la fabricación de neumáticos cerró definitivamente su plante en la localidad de Virreyes, en la localidad bonaerense de San Fernando, dejando a 920 trabajadores despedidos. Según fuentes de la compañía, todos los empleados cesanteados fueron indemnizados.
El lunes de Carnaval, el periodista Alejandro Bercovich anunció en su programa La Ley de la Selva (C5N), que la empresa de neumáticos Fate de la familia Madanes Quintanilla cerró definitivamente sus puertas, despidiendo a 920 trabajadores, y de acuerdo, a la información de la empresa los cesanteados serán indemnizados. El dueño liquidará su negocio y clausurará su planta industrial en la localidad de Virreyes, en el Partido bonaerense de San Fernando.
Esto no es un concurso de acreedores, ni tampoco un proceso preventivo de crisis, sino un cierre definitivo. Hay que decir que, Javier Madanes Quintanilla adquirió Aluar en el año 2019.
Un allegado a la compañía afirmó a Infobae: «es un cierre total y se le va a pagar a todo el mundo lo que corresponde. A los empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la persiana». Esta noticia arriba en un contexto de grave crisis en el sector industrial, principalmente debido a la apertura indiscriminada de importaciones, y uno de ellos son los neumáticos. «Hace 30 años que la empresa pierde plata, pero la invasión de las cubiertas chinas nos liquidó», adjuntó esta fuente.
La empresa tiene 80 años en el país y fue fundada en 1940, va a indemnizar a todos los trabajadores cesanteados, según las condiciones de la Ley vigente.
A través de un comunicado pegado a la entrada de Fate explica: «los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferentes sin dejar de valorar la vocación industrial que no ha definido siempre durante todo este tiempo», siendo esta la única referencia que se hizo sobre el abrupto cierre.
El cierre de Fate
El documento lleva la firma de «el directorio» y tiene fecha del 18 de febrero del 2026, y, además subraya su liderazgo industrial, cimentado en «la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad». Al mismo tiempo, precisó que fueron pionero en abastecer el mercado de los neumáticos radiales y tuvieron una marca exportadora en los mercados de Europa, Estados Unidos y América Latina.
«Fate es un empresa de capitales argentinos que durante más de 80 años generó empleo de calidad, desarrollo proveedores locales, exportó tecnología y contribuyó al entramado productivo del país. Esa identidad nos define y nos acompañará en los desafíos que se presenten hacia adelante», manifestó la compañía.
De igual modo, este comunicado no incluyó declaraciones de Madanes Quintanilla, nieto de Leiser Madanes, un inmigrante polaco que arribó a la Argentina a principios del siglo XX y comenzó su negocio como vendedor ambulante de pilotines de hule en el barrio porteño de Once.
De acuerdo a los datos oficiales, de Forbes Argentina y su ranking en el año 2024, Madanes Quintanilla tiene un patrimonio de US$ 1.500 millones de dólares. Es más, un allegado a él (Madanes Quintanilla) aseveró que «está destrozado, hoy es un día de luto».
Cronología de una crisis
Esto no viene de ahora, sino que data del año 2019, pero en un escueto comunicado, de mayo del 2024, la compañía despidió a 97 trabajadores ante una «sostenida pérdida de competitividad exportadora».
La sigla Fata es Fábrica Argentina de Telas Engomadas, y en aquella oportunidad, la compañía afirmó que la actividad estaba expuesta a factores negativos que encarecían el costo de la producción. Además mencionó una «abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobre costos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo y elevada conflictividad gremial».
La compañía denunció «escandalosas asimetrías» en el comercio exterior. De acuerdo a lo que comunicó: «como efecto de esas asimetrías. El costo final de los productos que manufactura la empresa es muy superior al de neumáticos fabricados en otros países. La consecuencia es una brecha de competitividad insalvable que torna imposible continuar exportando los productos que la empresa fabrica en la Argentina a mercados en los que nuestra marca está presente desde hace décadas».
Por otro lado, en el año 2022, Fate estuvo envuelto en un conflicto gremial con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de la Argentina (SUTNA). En aquella oportunidad, estuvieron paralizadas las tres compañías que fabrican en el país; Fate, Pirelli y Bridgestone, y allí, Madanes Quintanilla calificó a esta situación como «neo anarquismo que impide producir», y culpó al gremio y al Partido Obrero (PO).
El año pasado, en el podcast La Fábrica, adelantaba que el cepo cambiario se iba a «mantener por mucho tiempo» e indicó que la reducción de la brecha entre el dólar oficial y el contado con liqui generaba «incomodidad». Tras esto arribó la respuesta del ministro de Economía, Luis Caputo y el ex Diputado libertario, José Luis Espert.
El documento que entregó el SUTNA a Victoria Villarruel
En septiembre del año pasado, la Vicepresidenta Victoria Villarruel, por el Día de la Industria, visitó Fate y vivió un momento tenso con el líder del SUTNA, Alejandro Crespo y con Madanes Quintanilla presente, el dirigente gremial le entregó a la titular de la Cámara Alta un documento que apuntaba contra la apertura de las importaciones «utilizadas por las patronales para producir despidos y todo tipo de desvinculaciones».
Mientras que aún no esta claro el destino del predio donde estaba funcionando Fate, cuenta con una instalación de más de 157.000 metros cuadrados (1.690.000 pies cuadrados) en un terreno de 40 hectáreas (99 acres), con una capacidad productiva de más de 5 millones de cubiertas por año.
Entre tanto, de acuerdo a lo que detalló Infobae a mediados del año pasado, hubo récord de importaciones obligando a las marcas nacionales de neumáticos a bajar sus precios hasta un 15%. Un dato de esos días anticipó lo que vendría después: a partir de mayo del año pasado comenzaron a ingresar al país 860.000 cubiertas provenientes desde el exterior. Siendo la cifra más alta para un solo mes en más de dos décadas.
Un cierre definitivo
Como se mencionó anteriormente ayer Fate cerró definitivamente su fábrica en la localidad de Virreyes en el Partido bonaerense de San Fernando, algo que la empresa la calificó como el desenlace inevitable de un contexto de negocios adversos. Luego de 80 años de trayectoria en la fabricación de cubiertas, anunció la cesantía de 920 trabajadores, confirmando que dejaría de fabricar en el país para dedicarse a la importación de productos que se fabrican en otros mercados.
La compañía argumentó el cierre de la empresa ante la imposibilidad de sostener la operación frente a una estructura «de costos locales que, de acuerdo a comunicados previos, incluía «una abusiva carga impositiva», derechos de exportación (algo que pasa solamente en la Argentina) y una baja productividad laboral, perjudicada por la conflictividad gremial. Fate subrayó que el costo final de un neumático que se fabrica en el país, se volvió significativamente superior al del los productos extranjeros, causando una «brecha de competitividad insalvable».
Por último, este escenario se vio agravado por la apertura indiscriminada de las importaciones a partir de mayo del 2024, cuando el Gobierno de Javier Milei redujo los aranceles a la importación del neumático del 35% al 16%. Lo que intentaba hacer la administración libertaria era bajar los costos logísticos internos, y a raíz de eso, se facilitó la importación de cubiertas del exterior. De acuerdo a los registros del 2024, el mercado interno ya evidenciaba una fuerte permeabilidad al ingreso de neumáticos en condiciones que la compañía tildó como «comercio desleal», agregada a una abrupta caída en la demanda interna de neumáticos, asociada con la contracción de la producción automotriz en el país. Y con este cierre, la mayor empresa de capitales nacionales del sector puso fin a su ciclo productivo en la Argentina.



